NUTRICIÓN ANIMAL

Ventajas técnicas de los forrajes deshidratados en alimentación animal

Los forrajes deshidratados (alfalfa, avena, ray-grass , festuca y mezclas) son una opción estratégica en la alimentación de rumiantes por su estabilidad nutricional, seguridad sanitaria y alto valor nutritivo. Aportan fibra efectiva de elevada digestibilidad y proteína de elevado valor biológico, tanto para animales de leche como de carne.

La deshidratación controlada

La deshidratación controlada conserva el valor nutritivo original, evitando pérdidas de azúcares solubles y vitaminas como ocurre en procesos fermentativos.

PROTEINA

El contenido de proteína bruta oscila entre el 17 y el 20%, con unos niveles de aminoácidos similares a los de la leche. El tratamiento térmico aumenta la proteína bypass (no degradable en el rumen) que es aprovechada directamente en el intestino delgado.

FORMATO

En forma de balas, pellets o granulado, el forraje deshidratado facilita el manejo y la incorporación precisa en raciones unifeed, sin riesgo de fermentaciones indeseadas ni variaciones en humedad.

CALIDAD

La textura, el aroma y la homogeneidad de los forrajes deshidratados hacen que sean altamente apetecibles para vacunos, ovinos y caprinos.

Las dietas que incluyen forrajes deshidratados bien formulados favorecen una mayor producción de leche (tanto grasa como en proteína).

 

Los pellets de alfalfa aumentan la ingesta de materia seca y la producción láctea en ovino y caprino.

 

El equilibrio de fibra efectiva y proteína digestible mejora la eficiencia de uso del nitrógeno, reduciendo pérdidas y aumentando la síntesis microbiana en rumen.

En animales de cebo, los forrajes deshidratados aportan energía y proteína de alta disponibilidad sin riesgo de acidificación ruminal.

Su uso como complemento proteico estructurado en dietas de transición y cebo aporta regularidad digestiva y mejora la conformación del animal.

 La deshidratación reduce la humedad por debajo del 12%, lo que garantiza una larga vida útil (más de 12 meses) facilitando un producto estable.

Se trata de productos estandarizados y trazables, lo que permite formular raciones estables a lo largo del año sin variabilidad microbiológica ni fermentativa.

La ausencia de micotoxinas y fermentaciones mejora la seguridad alimentaria de los animales, especialmente en fases sensibles como cría, transición y lactancia.

Son forrajes producidos, transformados y embalados localmente, con posibilidad de transporte en grandes volúmenes y bajo riesgo de deterioro.

Su formato (pacas, pellets, granel) permite adaptarse a diferentes modelos productivos, desde ganaderías intensivas a extensivas, reduciendo mermas y tiempos de distribución.

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